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Wellness

Caso real: cómo Paula Nata redujo celulitis y flacidez

Paula nata wellness en idb

Paula Nata acudió a consulta buscando mejorar la textura de su piel y tratar la celulitis visible que presentaba, especialmente en la zona de los muslos. Además, mostraba una ligera flacidez y pequeños depósitos de grasa localizada que afectaban a la uniformidad del tejido. Tras una valoración personalizada, se decidió aplicar un protocolo combinado con ondas de choque y tecnología Lexion, enfocado en trabajar tanto la estructura interna de la celulitis como la calidad superficial de la piel.

Las ondas de choque fueron la base del tratamiento, ya que actúan directamente sobre los septos fibrosos responsables del efecto piel de naranja. Estos septos son pequeñas estructuras que tiran hacia abajo del tejido graso y generan la apariencia irregular característica de la celulitis. Mediante la aplicación de ondas mecánicas, se busca romper estas fibras, afinar la piel y reducir el tamaño de los adipocitos, favoreciendo una superficie más lisa y uniforme.

Para complementar el protocolo, se utilizó la tecnología Lexion, que combina radiofrecuencia y ultrasonidos. Esta tecnología ayuda a estimular la producción de colágeno, mejorar la firmeza del tejido y trabajar la pequeña grasa localizada o la flacidez leve. En el caso de Paula, se puso especial atención en la cara interna de los muslos, una zona donde es habitual la pérdida de elasticidad y firmeza con el tiempo.

El protocolo recomendado consistió en seis sesiones iniciales con una frecuencia de una vez por semana. Este ritmo permite que el tejido responda progresivamente al estímulo sin saturar los procesos naturales del cuerpo. Es importante destacar que, aunque se finalicen las sesiones, el tratamiento continúa generando efectos en el tiempo, por lo que se recomienda esperar aproximadamente un mes antes de realizar una nueva valoración.

Durante las sesiones, las ondas de choque se aplicaron en diferentes zonas de las piernas, tanto en la parte anterior como posterior, dedicando aproximadamente siete minutos por zona. Por su parte, el tratamiento con Lexion se adaptó según el área trabajada; por ejemplo, en abdomen puede durar alrededor de quince minutos, añadiendo tiempo extra si se incluyen los flancos u otras áreas específicas.

Un aspecto clave del protocolo fue trabajar por zonas y no tratar todo el cuerpo simultáneamente. La grasa movilizada se elimina a través del sistema linfático, y un exceso de estímulo podría dificultar la correcta eliminación. Por ello, se recomienda completar un ciclo completo de seis sesiones en una misma zona antes de pasar a otras áreas como glúteos o abdomen.

El tratamiento se realizó utilizando únicamente aceite conductor para facilitar la transmisión de la energía durante la sesión. Tras finalizar el protocolo inicial, se plantea una reevaluación para decidir si repetir otro ciclo completo o pasar a una fase de mantenimiento con sesiones más espaciadas, generalmente cada quince días.

Este caso real muestra cómo un enfoque personalizado, basado en la combinación de tecnologías y la progresión adecuada del tratamiento, puede ayudar a mejorar visiblemente la calidad de la piel, reducir la apariencia de la celulitis y aumentar la firmeza sin necesidad de procedimientos invasivos.