“Solo tenía celulitis… y así mejoró en pocas sesiones”: el caso real de Martina Canales

Martina Canales acudió a consulta con un único objetivo: tratar la celulitis localizada que presentaba en determinadas zonas del cuerpo. Aunque también tenía antecedentes de acné, decidió centrarse exclusivamente en tratamientos corporales y evitar cualquier intervención facial, por lo que el protocolo se diseñó específicamente para trabajar la textura cutánea corporal.
En su caso, el tratamiento elegido fueron las ondas de choque, una tecnología no invasiva especialmente indicada para mejorar la apariencia de la celulitis. Este método actúa alisando la piel mediante la ruptura de los septos fibrosos situados debajo del tejido graso, responsables del efecto piel de naranja. Además, contribuye a fragmentar el adipocito en partículas muy pequeñas, facilitando su eliminación natural a través del sistema linfático y su posterior expulsión por el organismo.
Debido a que la celulitis era leve, el protocolo fue sencillo y progresivo. Martina acudía a sesión aproximadamente cada 15 días y completó entre cuatro y cinco sesiones en total. Cada tratamiento tenía una duración aproximada de 30 minutos, dedicando alrededor de siete minutos por zona para garantizar un trabajo preciso y controlado.
Las sesiones fueron realizadas por profesionales especializadas y el tratamiento requería únicamente el uso de aceite conductor para facilitar la correcta aplicación de las ondas de choque.
Este caso real demuestra cómo, incluso en situaciones de celulitis leve, un protocolo bien planificado y adaptado a las necesidades de la paciente puede generar mejoras visibles en la textura y uniformidad de la piel sin recurrir a técnicas invasivas.