Le preocupaba la flacidez facial… y así mejoró en solo 4 sesiones Julieta

Julieta acudió a consulta preocupada principalmente por la flacidez facial y la pérdida progresiva de firmeza en el rostro. Aunque realizaba otros tratamientos complementarios, el foco principal fue trabajar la calidad del tejido y estimular la regeneración cutánea mediante el protocolo Lexion facial.
El tratamiento Lexion facial está diseñado para estimular la producción natural de colágeno, elastina y ácido hialurónico, elementos esenciales para mantener la firmeza, elasticidad y densidad de la piel. Está especialmente recomendado para personas que presentan signos de flacidez y buscan mejorar la estructura del rostro sin recurrir a procedimientos invasivos.
El protocolo permite trabajar diferentes zonas según las necesidades de cada paciente. Puede aplicarse en todo el rostro y cuello, o bien centrarse en áreas específicas como el tercio inferior o el tercio superior facial, adaptando así el tratamiento a los objetivos individuales.
Aunque los primeros resultados pueden empezar a apreciarse desde la primera sesión, el protocolo recomendado consiste en cuatro sesiones, con una frecuencia de una vez por semana. Este enfoque progresivo permite estimular la piel de forma gradual, favoreciendo resultados más naturales y duraderos.
La duración del tratamiento depende de la zona a tratar. Cuando se trabaja el rostro completo junto con el cuello, la sesión tiene una duración aproximada de 60 minutos. En cambio, si se trata únicamente una zona específica del rostro, como el tercio superior o inferior, el tiempo estimado es de unos 40 minutos.
Durante la sesión, la sensación principal que experimenta la paciente es calor. La intensidad se ajusta continuamente para garantizar la comodidad y seguridad; si la paciente percibe exceso de calor, se reduce la potencia para evitar molestias.
El procedimiento utiliza exclusivamente el dispositivo Lexion junto con gel conductor de radiofrecuencia. Al finalizar, se aplica una crema protectora para proteger la piel y permitir que la paciente continúe con su rutina diaria con normalidad.
Este caso real muestra cómo un tratamiento enfocado en la estimulación de colágeno puede ayudar a mejorar la firmeza facial y la calidad de la piel mediante un protocolo progresivo y personalizado.