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Wellness

“Tenía la piel asfixiada y granitos constantes… así mejoró el rostro de Inés Arroyo

Inés Arroyo

Inés Arroyo acudió a consulta con problemas de piel asfixiada, acumulación de impurezas y aparición frecuente de granitos. Su piel presentaba signos claros de saturación, lo que hacía necesario un enfoque progresivo basado en higienes faciales profundas y tratamientos adaptados en cada sesión según la evolución cutánea.

Para abordar su caso, se diseñó un protocolo centrado principalmente en higienes faciales periódicas, incluyendo la higiene facial premium. Actualmente, el tratamiento se realiza con la línea Farmogal, específicamente la línea Principi, seleccionada por su formulación libre de siliconas, metales y conservantes agresivos, lo que permite cuidar la piel respetando su equilibrio natural.

El tratamiento consistía en realizar una limpieza profunda, seguida de extracciones cuidadosas para eliminar impurezas acumuladas y desobstruir los poros. Posteriormente, se aplicaban activos específicos según las necesidades detectadas en cada sesión, ya fuera para aportar luminosidad, mejorar la oxigenación de la piel o equilibrar el estado general del rostro. Cada sesión se adaptaba de forma personalizada, ya que la piel puede cambiar y responder de manera diferente con el tiempo.

Debido al estado inicial de la piel, se recomendó realizar higienes aproximadamente cada dos o tres semanas. Esta frecuencia permitía controlar la acumulación de impurezas y ayudar a que la piel recuperara progresivamente su equilibrio. A medida que la piel mejora y deja de presentar signos de asfixia o congestión, se puede reducir la frecuencia de las higienes y derivar hacia otros tratamientos complementarios.

Cada sesión tenía una duración aproximada de 50 minutos y fue realizada por profesionales especializados, garantizando un seguimiento continuo y una adaptación constante del protocolo según la evolución de la piel.

Este caso real muestra cómo un enfoque personalizado, basado en la observación profesional y el uso de productos adecuados, puede mejorar significativamente el estado de una piel congestionada, devolviéndole luminosidad, frescura y equilibrio sin recurrir a tratamientos agresivos.

El tratamiento se realizó utilizando únicamente aceite conductor para facilitar la transmisión de la energía durante la sesión. Tras finalizar el protocolo inicial, se plantea una reevaluación para decidir si repetir otro ciclo completo o pasar a una fase de mantenimiento con sesiones más espaciadas, generalmente cada quince días.

Este caso real muestra cómo un enfoque personalizado, basado en la combinación de tecnologías y la progresión adecuada del tratamiento, puede ayudar a mejorar visiblemente la calidad de la piel, reducir la apariencia de la celulitis y aumentar la firmeza sin necesidad de procedimientos invasivos.