Excelente 4.9 / 5

Mamaria

La operación que ayudó a Claudia Martínez a recuperar su confiaza

Cuando Claudia Martínez, creadora de contenido, empezó a plantearse la posibilidad de un aumento de pecho, lo hizo desde un lugar muy íntimo y personal. No era una decisión impulsiva ni estética al uso: era la búsqueda de sentirse más cómoda consigo misma, recuperar armonía en su cuerpo tras cambios de peso y, sobre todo, lograr un resultado sutil, natural y fiel a su estilo.

Sin embargo, detrás de esa ilusión había un miedo importante. Como ella misma reconoce, al principio lo que más la frenaba era lo que pudieran pensar los demás. Esa presión externa «la opinión ajena, el juicio» generaba una barrera emocional que hacía que el proceso se viera más grande de lo que realmente era. Su propia voluntad estaba clara, pero el entorno, la exposición pública o la mirada externa podían pesar mucho cuando uno vive de mostrarse y compartir su vida.

La búsqueda del lugar adecuado para su aumento de pecho

Claudia no tomó esta decisión a la ligera. Visitó a varios centros, cirujanos, comparó opciones, escuchó explicaciones y buscó durante un tiempo el lugar y el equipo que le generaran la seguridad que necesitaba. Si iba a dar este paso, quería hacerlo solo con profesionales capaces de entender exactamente lo que ella deseaba: un resultado sumamente natural, en equilibrio con su figura y sin perder su esencia.

Pero en cada consulta siempre faltaba algo. Ella tenía muy claro lo que quería y lo que no quería. Necesitaba encontrar a quien pudiera comprender su visión sin juzgarla ni presionarla.

La primera consulta en IdB: La intuición dice “es aquí”.

Desde el primer minuto en su visita inicial, Claudia sintió algo distinto. La atmósfera, el trato, la forma de comunicar y la presencia de la Dra. Marina García Moya crearon un espacio seguro desde el que, por primera vez, se permitió imaginar su proceso sin miedo.

Acudió acompañada de su madre, una figura clave en su proceso emocional. Ambas salieron de la consulta con la misma sensación:

“Es ella.” -Claudia Martínez

La Dra. García Moya le transmitió exactamente lo que Claudia llevaba tanto tiempo buscando: confianza, comprensión y una escucha profunda. No hubo precipitaciones, ni discursos impersonalizados, ni presión por decidir. Al contrario: Claudia sintió que tenía su tiempo, su espacio y su voz. Esa sensación de respeto y apoyo la tranquilizó enormemente.

Un postoperatorio más fácil de lo imaginado

Uno de los aspectos que más le sorprendió fue el postoperatorio. Antes de operarse, su mente imaginaba un proceso largo, incómodo o doloroso. Pero la realidad fue muy distinta:

“Me encontraba genial. Tenía otro pensamiento de cómo sería, pero ha sido muchísimo más fácil.”-Claudia Martínez

Durante los primeros días sintió molestias lógicas, pero las describió como unas simples agujetas, nada comparado con los miedos que había tenido previamente. A la semana, ya estaba prácticamente recuperada y con una energía que no esperaba tener tan pronto.

La sencillez y comodidad de su postoperatorio reforzaron aún más su satisfacción con la decisión tomada y con el acompañamiento recibido.

El mayor objetivo de Claudia era mantener su naturalidad. No buscaba un cambio evidente, sino recuperar un volumen que, después de fluctuaciones de peso, había perdido armonía. Su deseo era ver su cuerpo y reconocerlo plenamente, sin sentir que había cambiado su identidad física.

Claudia se siente hoy completamente satisfecha y agradecida. No solo por el resultado estético, sino por todo el proceso emocional que la acompañó. El miedo inicial más vinculado a la opinión de los demás que al suyo propio quedó atrás cuando vio que se había priorizado en todo momento su bienestar, su voz y su auténtico deseo.

antes y despues claudia